sábado, 7 de febrero de 2009

Andrés Lalé

Hola, sé que no es una manera ortodoxa de entrar, pero si fuese así rompería la afinidad que tengo con ustedes, para ser un aparente sabelotodo, de querer obstinarme de eso rozaría los parámetros de la estupidez -ya me rompí la boca en el frío cemento- como para intentar tal situación; supe asimilar a el señor Friedrich Nietzsche y el “Existencialismo”, - Ser discípulo del dolor - “Vaya”… Nadie es devoto del dolor (Salvo algunas patologías, y seudos masoquistas) pero “vivirlo porque se tiene que vivir”, no me conformaría con eso. He visto personas que caen una y otra vez en el mismo obstáculo, como si se tratara que ese obstáculo demostrara diferentes variables cada momento que se lo encara, el obstáculo es la misma persona, la mayoría de veces la variable la funda el miedo, y el miedo es de uno, entonces… ¿Cómo se es discípulo de las experiencias?

Lo ideal es caer una vez y anotarlo en un cuaderno, cada hueso partido, las heridas una por una, la sangre desbordando por el canal ciego de nuestra piel tal euritmia macabra anotarla obsesivamente.
Esto leerlo si es posible hasta que los ojos sangren y ver las gotas absorbiéndose en el papel, haz que lo anotado sea un rojo…
Sólo así habrás entendido…
Ahora abre tu armario y vístete formal que hoy vas a verte con él (el obstáculo). Búscalo, no dejes que te encuentre, engáñalo invítale a tomar una copa de “vino tinto” así serás subliminal y no te acusarán que te has aprovechado…
Coquetea con él maréalo, saca tus apuntes y ponte en guardia no dejes que se de cuenta, déjalo dipsómano mirando a la estratósfera, ahora dile que eres tú, él se va a sentir burlado y va a querer lanzarte el primer golpe, trata de no hacer lo que anotaste sé original y hazlo sucumbir a tu orgullo, en ese momento agarra la botella de vino y rómpela en tu cabeza para que entiendas que con él no te encontrarás más, sin cavilar si es por cábala o por entendimiento sólo procede y con la punta más larga y cortante primero sácale los ojos tritúralos con tus molares, unicamente los molares deja en paz a los incisivos… luego llévatelo, no lo mates todavía anda a la pampa más cercana y has una fosa de dos metros de profundidad lo metes ahí lo tapas bien compacto, te aconsejo que uses rocas, lárgate... corriendo, bota tu conciencia envuelta en lágrimas, regresa al bar, pide una cerveza y coquetéale a la primera persona que te guste… ten sexo y olvida todo…

6 comentarios:

LaMar dijo...

y pensar que muchos se dopan ante el dolor---y no estoy hablando de un dolor físico - o de enfermedad- sino más bien del dolor causado por vivir, que quede como huella o cicatriz cada experiencia. La vida es un reto!
Un abrazo Lalé

LaMar dijo...

y pensar que muchos se dopan ante el dolor---y no estoy hablando de un dolor físico - o de enfermedad- sino más bien del dolor causado por vivir, que quede como huella o cicatriz cada experiencia. La vida es un reto!
Un abrazo Lalé

La Cabina y el Camerino dijo...

Leer todo ese trip con musica de Yes ha sido siniestramente maravilloso...SALUDOS

Nona dijo...

¡Que indescriptible sensación! Vencer algo que muchas veces peca de bizantino y que el miedo nos hace ver como si fuera algo inquebrantable. Excelente post y la música de fondo no deja espacio a dudas.

huerfannita dijo...

interesante lectura....., me gusto!! voy a pararte bola y hare eso jaja

Anónimo dijo...

MMMMMMMMM..........
LAS VERDAD...
5MENTARIOS....
TODO TIENE SENTIDO Y COHERENCIA
DE VERDAD ...ME SORPRENDES....
BUE....NO TENGO MAS KE DECIR AL RESPECTO BYE....TE CUIDAS...