viernes, 18 de septiembre de 2009

Letras para un premio


Es admirable ver una calle sin líneas, sería peligroso, esto tiene poco que ver con lo importante de la percepción de Pancho al notar la calle vacía cercada por casitas de igual arquitectura, en el punto de fuga imaginario nace la figura blanca, pegajosa, angelical, resbaladiza, ninfa y pura de Yelena su escorzo empezaba en su frente adornada por el caer del cabello lacio, los hombros finos y piernas rozagantes que denotan sutilidad a cada movimiento de ella, solo verla es imaginarse su olor “cítrico dulce” unión de feromonas con inocencia… ella es un tributo a todas las etopeyas femeninas… Eso pensaba Pancho un día 5½ de la tarde solo para admirar lo ya referido, todo el clímax acababa en la puerta de la casa de Yelena cuando ella la cierra y había que esperar por la mañana para deleitarse para reconstituir la imaginación, ella vive sola y tiene 22 años, presa fácil para cualquier pensamiento intruso de Pancho.

Esta chica se levanta 4 1/4 AM para llegar a tiempo a su trabajo, se podría levantar a las 4 pero es muy gratificante el cuartito de hora más que sugestiona un buen sueño, corre a asearse <> se viste poniéndose el uniforme al apuro y al ponerse la medias Nylon por motivo que se desconoce (por no ser totalmente omnisciente) se rompe una media, similar a las roturas de telas o las aruñadas de los gatos en la impermeable piel humana, ¡Dios mío, Mi media! ¡Ay, se quema la falda! nooo es tarde. Medio tomó un jugo de naranja y se marcho a trabajar, mientras esperaba el expreso todavía el alba no arropaba la madrugada, alguna que otra estrella todavía parpadeaba casi degradándose en el violeta característico de aquella hora… llega el expreso, como todos los días Yelena es la primera a la que van a ver, si fuese la última, capaz tendría mas tiempo de arreglarse pero por razones logísticas ella era la primera de la ruta. Mientras va en el expreso pide al chofer que prenda la luz para recompensar las horas perdidas por la calamidad doméstica suscitada antes, se peina se acomoda los pormenores referentes a cómo estar “bien presentada”, para Yelena no era importante estar “fashion” pero sí es horroroso para una mujer que la vean “fea” entonces entre fea o guapa, guapa. En la ruta del expreso… recogían a parte de Yelena unas cuatro personas más pero solo faltaba Víctor uno de los empleados con más tiempo en la empresa, llegó el carro del expreso a la parada donde vive él, el carro pita, pita y pita, ¡Pi piiiiii! A pesar de esto el chofer se ve obligado a esperarlo, igual no fue mucho el tiempo de espera, lo que pasa es que en la perspectiva del ajetreo matutino los segundos se vuelven tan trascendentales que el minuto tiene las cuatro estaciones y así todos se impacientan porque la ansiedad corre a 200 Km/h y lo normal es de 100… Víctor se embarca en el expreso justo a lado de Yelena habiendo más espacio libre, era obvio que quería estar a lado de ella por lo menos para sentirse cerca, es de creer eso salvo que la ingenuidad del narrador sea vasta, me atreveré a decir que se sentó junto a Yelena para que en un momento prudente él tenga que coger su celular en el bolsillo que está pegado a la pierna lisa femenina, y justamente esto ocurrió, al tipo le sonó el celular (sospechosamente) este dirige su mano al bolsillo donde estaba el celular y antes de introducir la mano “accidentalmente” roza con el envés de su mano la piernita de Yelena que se incomoda mucho porque era elocuente el acoso, ella no le dirige una sola palabra y le clavó la mirada mientras él era un perfecto desconocedor de los motivos y al no ser una razón absoluta de culpa de parte de Víctor ella optó por despegarse un poco de él y de arrimarse casi apretadamente al borde interior del lado derecho del carro lo cual intimidó a Víctor pues Yelena hizo evidente casi alarmante el jueguito que le hicieron, así que los demás formaron parte del momento embarazoso…

Todos los tripulantes del expreso respiraron hondo cuando llegaron poco a poco bajaban y se dirigían a sus puestos u oficinas de trabajo casi todos en aquella empresa tendían a ser muy educados respetando “las normas de etiqueta social” aquellas que defienden como un ideal propio las viejas con monóculos de oro… desde el “buenos días con el guardia de seguridad” con las secretarias, con los colegas, con los jefes, con los visitantes, conocidos y desconocidos a todos se les tenía que saludar, al perecer era una regla de la empresa. Marcada la hora de asistencia y sentados todos en su lugar (algunos parados, y otros acostados) comenzaban su día laboral… Yelena era miembro del departamento de ventas, llegaría el primer “Pato” el turno fue para una vendedora equis, esta se puso a vender el producto y Yelena fijaba su atención en la venta vecina con el oído mientras al mismo tiempo encendía el computador para ver las novedades de su e-mail, Facebook, MSN…etc. Abre su facebook y empieza a aceptar las invitaciones que decenas de personas -casi todas hombres- le solicitasen. <> ahora le tocaría el turno a Yelena, él se sienta y la guapa vendedora empezaba con sus estrategias primarias de ventas, por su hermosa sonrisa era inevitable no poder despegarse del sentido de ser -vendedor-comprador- Enseguida los ojos del comprador se hacían una presa para el anzuelo que era ella que con tenerlo sentado en la silla embobado e hipnotizado procedía con una perfecta dialéctica de persuasión a arremeter el interés dudoso del que está siendo objeto haciendo la venta un hecho, en otras ocasiones no funcionaba, eso la estresaba mucho pero cuando sucedía como en la explicación anterior (se concretaba la venta) era un regocijo exquisito, en este caso todo salió bien y el cliente se fue con los síntomas de la táctica al que inconscientemente cayó… Regresa a la pantalla del computador y nota que tiene un mensaje el cual decía: “Hola komo stas mi nombre es Mario”, Yelena lo ve y no ve motivo alguno para no responderlo y lo hace, “Hola”, esto a la vez chateando con todos sus amigos, los verdaderos amigos, no esos que solo se conocen por fotos. Uno que otro de tantos asciende a la privilegiada recepción de la confianza… pero este tal Mario era “uno de tantos” en la sesión de él estaba solo una ventana abierta que era la del Perfil de Yelena, él estaba husmeando en sus fotos, habían unas sexys con vestiditos cortos una sola pieza al estilo de los 60’ unas con uniforme… Mario estaba codiciando tempranamente a Yelena sin conocerla, ve la ventana de conversación y seguía igual el “Hola cómo stas…” y el “Hola”, por esto Mario reanuda la conversación con otro “hola” cuando Yelena lo recibe le responde. “Disculpa quién eres”, Mario: “Disculpa x no presentarme mi nombre es Mario Coronado te contacte para hacerte conocer un grupo q se llama Caja4 ahí t mando el link para que aceptes y formes parte d este grupo” Yelena: “aah, y de q se trata” Mario: “Es un grupo dond nos reunimos y hacemos flashmob se trata d convocar personas x medio d redes sociales en un lugar establecido y hacer alguna actividad todos al mismo tiempo aparte hacemos cineclub” Yelena: “Ahh, que interesante ok ya voy a aceptar la invitación gracias”

Ella se interesó por el grupo que Mario se estaba refiriendo. Lo aceptó y lo empezó a revisar, resultaba ser algo que tenía mucha acogida y que este tal Mario gozaba de cierta fama… Mario de nuevo manda un mensaje, pero esta vez no era saludo: “Ya viste la pag del grupo” Y: “Sí esta muy interesante, me gusta lo del Cineclub las películas que proyectan, veo que tienes de Amigo a Andrés Ycaza??” M: “Sí el man es mi pana que tú lo conoces?” Y: “Claro el es mi ex” M: “Visijue q chico es el mundo” M: “Y por q terminaron si se puede saber” Y: “Es una larga historia el man tenía sus problemas y me harté de eso, lo adoro pero ya no puede serL M: “A ok bueno, y q mas te cuentas…”

Y así se pasaron dialogando cerca de 60 minutos hasta que le tocó otro vendedor pero este no cayó en la trampa, en eso entra el encargado de algún otro “departamento” a supervisar algo o hacer notar esa parada de importante con las chicas; la verdad siempre iba por Yelena, el muy baboso quería conquistarla, era el típico chico guayaquileño que solo tiene dinero, pero para las que solo tienen ojos esto es muy importante, en este caso Yelena no era así, si antes amó a Andrés Ycaza era porque ese muchacho tenía su riqueza en otros lados menos en la billetera, pero paradójicamente la depresión de Ycaza se fundaba en la falta del medio, porque hasta para ser idealista en este mundo hay que tener cuadernos y plumas para escribir y por eso la famosa frase “Dios le da Barba al que no tiene quijada”

Este chico que entró aparatosamente su nombre es Stéfano, es el hijo del dueño de la empresa y por lo tanto jefe absoluto de todos los empleados, él pensaba que todo en materia de féminas era “a vaca” de hecho realmente sí era fácil para él aun siendo un tipo físicamente horrible se vacilaba a las chicas más bellas de Guayaquil, esto lo haría pensar en ir confiado a pretender a Yelena, Hola, alguna novedad. Nada malo solo se ha hecho una venta por la mañana. Perfecto, todas deberían ser como tú inteligentes y sobre todo tener esa belleza única que tienes. Con este tipo de elogios Stéfano se insinuaba ante Yelena, ella lo que hacía era tratar de manejar la situación con gestos eufemísticos para evitar inconvenientes en su estabilidad laboral ya que este chico no le importaba lo mínimo, consecuentemente estos gestos engañaban la percepción de Stéfano quien ya se imaginaba que lo tenía todo en la palma de su mano y con mucha expresión rozagante salía tiritando con satisfacción y aires de galán. Yelena obviamente se sentía algo extraña aunque puede ser que haya estado acostumbrada a las arremetidas de las personas sobre todo masculinas, en su infancia cuando su mejilla era halada por quienes la alababan de ser niña preciosa, cuando los niñitos le tiraban una mecha del cabello camuflando así su verdadero motivo que era tan solo palparla para sentir la satisfacción intrínseca del gusto que sentían hacia ella, en su prepubertad cuando recién brotaba sus ángulos el acoso de los pedófilos… Las pretensiones masculinas no siempre son honrosas, suelen ser peyorativas. Algo tendría que ver esto para que Yelena no absorba absolutamente todo lo que le digan, por eso no le dio importancia a Stéfano y siguió su labor… todo el día laboral para Yelena es recibir gente interesada al producto de la empresa, y por ahí cualquier oficio que el jefe le encomendara. A las 4 de la tarde se acababa la jornada de Yelena prosiguiendo a la rutina del expreso y peor tener que ver al morboso de Víctor, pero no iba a dejar el expreso ni el trabajo lo cual la costumbre estaba cobijando tal situación, antes de que ella suba al expreso alguien vocea su nombre, ¡Yelena!, ella da vuelta y se percata de que era Stéfano quien la llamaba, Mi padre te llama, quiere hablar contigo, Sí cómo así por qué, Porqué es tu Jefe, anda es importante. Yelena con mucha previa curiosidad va a la oficina del Señor Jefe, saluda a la secretaria y confirma el interés que este señor tenía en hablar con ella, esta le comunica al Jefe que Yelena lo está esperando, él le responde “que pase”, ella abre la puerta con letargo debido al respeto que debe de tener para quien es un superior. ¡Entre, entre! Señorita Córdova siéntese no me tenga miedo, qué tal hoy, sí me la tratan bien. Claro Ingeniero. El motivo que la llamé es porque veo que usted es la que mayor venta tiene de todas las señoritas del Departamento de Ventas, la felicito, Gracias Ingeniero. Mañana es el congreso de todas las empresas que venden el producto, va a ser en Galápagos, quiero que estés ahí, ten tu boleto, mañana te esperamos aquí a las 7 de la mañana, Gracias Ingeniero, le agradezco mucho, De nada Señorita Córdova, usted se lo ha ganado por su buen desempeño, En el momento de la tertulia entre Jefe y empleada, este recibe una llamada la cual la contesta y queda segundos callado con una expresión atónita, Yelena ve imprudente su estadía en la oficina y brevemente se despide ¡hasta mañana!. En el expreso Yelena no dice nada en todo el camino, hasta llegar a su casa permanece callada ni siquiera parece importarle lo imprudente y locuaz que es Víctor para verla, llega a su casa y se queda viendo el expreso como va alejándose hasta perderlo de vista aunque segundos después queda dilucidando el vacío, Yelena regresa su atención a abrir la puerta para entrar sacando las llaves de la poblada cartera pero esta no quería abrir inmediatamente obedeciendo el girar mecánico de la llave ¡algo pasaba! después de intentar repetitivamente el vaivén veloz de la intensión misma, logra abrir y así se dio el desahogo de Yelena que tenía en su conciencia la belleza que poseía y que seguramente muchos ojos tras bastidor la estaban espiando la poca piel que podía mostrar detrás de su transparente media nylon, entra rápidamente a comer algo para evitar la gastritis, se saca las prendas con mucha decisión ya que cada prenda desprendida representaba 1º C menos y totalmente desnuda se tira al colchón restregándose en las sábanas de ceda blancas, terminado este ritual Yelena prende su laptop para conectarse directamente al Messenger y chatear con algún amigo o amiga y así de esta manera comienza el transito de letras de una computadora a otra, esta situación le quitaba el estrés a Yelena el mismo estrés de la ansiedad que el Internet mismo le producía, pero ahora ella no está en la perspectiva de dilucidar dicha abstracción, el sentido único de dialogar chismes, ideas, pensamientos, tristezas, alegrías, apoyar a una amiga o a un amigo anímicamente, hay muchas personas que se sienten bien estando gachos de cabeza por alguna frustración sentimental pedir a alguien que tan solo lo escuchen, solo eso, que lo escuchen, claro, que para la otra persona nunca va a ser el mismo interés, quizá el único interés de la otra persona es el querer ayudar a su buen amigo en malos momentos, Yelena tenía buen repertorio para aliviar penas ajenas, esta niña debió ser una motivadora profesional, levanta a cualquier Lázaro.

“Mario dice: Hola”

Yelena siente una extraña sensación al volverse a contactar con este chico que lo conoció por la tarde, siempre esas coincidencias inmediatas son triviales, en el chat pasa siempre, como hoy en día a los chicos les gusta conectarse de mañana, tarde, noche, madrugada y si existiera otro estado del tiempo en el movimiento de rotación también lo hicieran, esa es la paranoia de algunas madres y el gran cuestionamiento también ¿Qué tanto hace ahí? Yelena vivía sola entonces no tenía quien le reproche el “por qué tanto de una cosa” o el “por qué del poco de otra” ¡nada!, ella puede hacer de su vida en su casa lo que le de la gana. Llega un momento en la vida que no hace falta que alguien mande a hacer o no hacer las cosas, el itinerario obliga a Yelena ajustar lo movimientos de su día a día, sabiendo que tiene que ir por la mañana al trabajo no va a quedarse hasta las 4AM en el monitor y solo dormir 2 horas, no será nunca una buena inversión para el tiempo que tiene que estar en el trabajo, la antítesis está en que hay madrugadas que las conversaciones suelen estar tan buenas que se peca en no dormir nada y seguir los labores que competen del día, ¡uf! Eso sí que es tedioso aquella cara macilenta y ojeruda…

Y: “Hola como estas, tu eres el d la tarde el amigo de Andrés Ycaza” M:“Si que fue q haces, como así a sta hora todavia no estas cansada” Y:” lo que pasa esq estoy preparando las maletas porq me voy de viaje” M:“Chevere a dond te vas, si se puede saber” Y:“A Galapagos es un viaje de trabajo” M:“Galapagos es increible” Y:“de ley ojala no solo me toke trabajar jaja” M:“Seria turro q solo pases camellando y no hagas nada mas” Y:“Ni digas eso, igual es un Congreso para los que venden el mismo producto que vendo en mi empresa” M:“A chevere siempre en esos congresos dan comida y hay presentaciones de artistas no creo que todo sea caras largas” Y: “jajaja que risa, no no creo de ley que no”…

Pasaban las horas y Yelena no solo chateaba con Mario sino con algunos amigos más mientras preparaba su maleta para el viaje eran las 4 y 25 de la mañana era obvio que ya no iba a dormirse, podría correr el riesgo de quedarse de largo, se despidió de Mario y de todos y se fue a bañar, cuando dejaba correr la tibia agua por su exótica piel sus ojos se pegaban involuntariamente, casi no podía enjabonarse y el jabón se le caía a cada rato haciéndola agachar para cogerlo, con tanta dificultad se consiguió lavar el cuerpo y con el mismo letargo sacaba el uniforme del armario tirándolo encima de la cama, proseguía a las nylon que al azar sin ver por su somnolencia no sabía qué color estaba cogiendo si eran plata, eurocolor, tornasol, blanco… solo agarró y se las puso, ve la hora y sabía que ya estaba tarde, rápidamente hizo su aseo bucal, un peinado fugaz con el cepillo moderno (El que venden en la televisión), tropieza su canilla con el filo de la cama mandándola a gritar a Yelena del dolor, tanto que lagrimearon sus ojitos, imprudente hacerlo en ese momento para ella pues empezó a derramarse el “eyes liner” que se degradaba de a poquito en sus ojeras…

“Pi, piiiiiiiiiiiii”, el expreso había llegado ¡fatal! Yelena asomó su cara por la ventana diciendo o mejor dicho gritando que la espere un ratito al del expreso, en un segundo sin saber cómo, Yelena ya estaba lista salió hermosa con sus medias bien puestas, su traje templado, el peinado liso bien definido y la composición de los colores de su rostro perfecta. “Pi, piiiii”, “ya por favor ya voy, ya voy”, “Buenos días señorita Yelena qué guapa se la ve el día de hoy, le quitó el gris a esta mañana” “¡Don Jacinto! que pillín ha sido usted” Don jacinto es el chofer del expreso y toda su vida profesional su mirada fue al parabrisa en la misma posición daba el “Buenos días” y así mismo las “Buenas noches” pero este día por tratarse de ser sábado se dio la licencia de mirar a Yelena y darle ese epígrafe culto sin el mínimo deseo carnal, Don Jacinto a su edad de 55 años con tres hijas estudiando en la Universidad nunca iba a fijarse en Yelena como un viejo morboso, para Jacinto su trabajo es sacrosanto, lo que le ha sustentado las necesidades de toda su familia, “Disculpe de verdad señorita Yelena, he sido atrevido, le ruego que me disculpe” “Tranquilo Don Jacinto lo que usted me acabó de decir es lo más bonito que me han dicho en la semana” Jacinto despegó un poco los labios dejándose ver de su boca el color áureo de su colmillo superior derecho y así arrancó y se fue a la casa del Ingeniero para llevarlos al aeropuerto, cuando llegaron sale inmediatamente el Ingeniero y su hijo Stéfano y se embarcaron en la furgo, fríos con un saludo insípido y las caras largas esa era la expresión de ellos, Yelena los miraba y quería adivinar qué pasaba, por qué Stéfano no esta coqueteándola y por qué esas caras de desacierto y esto sumada la impotencia de poder preguntar y nada por lo irritable que el ambiente estaba con esas expresiones o gestos… llegan al aeropuerto cumplen todos esos trámites competentes antes de subirse al avión y a volar, sin por menor alguno llegan a la región insular y estos seguían desde el viaje con las mismas caras aunque la de Stéfano ya estaba mejor pues al parecer sin saber el motivo todavía, ya estaba con mejor semblante no así su padre que seguía igual y por momentos peor, estando en el congreso Yelena conoce mucha gente, vendedores de otros países, empresarios, y demás gente competente en el área de la venta del producto que Yelena vendía, fue muy nutritivo “intelectualmente” para los que habían asistido ahí, para la Señorita Córdova, para Stéfano para todos, pero el único que parecía no importarle era al Ingeniero que seguía con la cara de velorio -lo cual ya se hace aburrido esta prosopopeya del Ingeniero y prometo no repetirlo- terminada la velada el brindis y toda la tertulia informal se acababa el congreso, todos se iban al mismo hotel que había organizado una fiesta en la recepción, para esto todos se fueron a sus respectivas habitaciones a transformarse para lucir de noche pero Yelena estaba muy cansada porque no había dormido, ya había sido suficiente por no decir mucho que haya estado en el aquel congreso que duró cerca de 3 horas. Yendo por el pasillo a su habitación llega a ver a Stéfano en el balcón en una posición como si se estuviera quebrantando con mucho dolor, cuando se acerca más la sorpresa que Stéfano estaba llorando desgarradamente casi ahogándose, ella le pone la mano en el hombro y este se sorprende inmediatamente intenta dejar de llorar pero no le sale la intensión y se desparrama al cuerpo de Yelena que inconscientemente decide dejarlo desahogarse en su regazo, este momento de afecto (de dar en este caso) resultaba agradable para ella y lo hizo con ternura, pero aquí ya la curiosidad era por qué estaba llorando, ya no aguantó ella las ganas de saberlo “Stéfano, qué está pasando todo el viaje desde Guayaquil han estado raros tú y el Ingeniero” “Yelena lo que pasa es que…(llanto)mi madre nos dejó se fue con otro hombre” Yelena no sabía que decir estaba perpleja de la respuesta tan fría, sincera y dura, solo siguió dándole su abrazo y fuera del motivo en que Stéfano estaba así, se dio cuenta que pudo rescatar una virtud muy tierna en él sin embargo solo por ese motivo no le iba a dar a apertura a otra cosa que no sea amistad hacia Stéfano que estaba muy augusto en el calor del cuerpo de ella y así permaneció algunos minutos hasta cuando Yelena mismo tuvo que alejarse con el pretexto de hablarle dándole ánimos a seguir viviendo y no dejarse acojonar del presente problema que en su familia estaba suscitándose “Stéfano tranquilízate sé que este momento es duro para ti pero debes de reponerte lo más pronto posible, anda vístete o si no quieres no lo hagas y espérame que yo sí me voy a cambiar” “Gracias, por escucharme no sabes cuanto me sirves en este momento, el apoyo que representa el que estés ahora aquí” ”Okey Stéfano ¿me esperas entonces?” “Cuánto te vas a demorar” “Una hora asumo, nos vemos” “Nos, vemos…”

El pobre de Stéfano fue a su habitación a secarse las lágrimas a afeitarse una sombra en la barbilla y a ponerse una fina vestimenta para estar a la par con la belleza que seguro él pensaba que Yelena iba a reflejar, había pasado 45 minutos y el triste Stéfano va donde ella, cuando llega se para justo frente a la puerta para proceder a llamarla pero se acordó que su cuerpo no olía a las fragancias que ponen a las mujeres a no dilucidar tanto el físico masculino, volvió a la habitación, sacó su maleta donde estaba el frasco de “Hugo Boss” y se lo roseó en el cuerpo por donde más pudo procurando no estar escandalosamente oloroso, regresa al cuarto de la asediada chica, la llama pero esta no contestaba, Stéfano se llena de impaciencia la sigue llamando hasta que logra involuntariamente de un empujo abrir la puerta, este entra a ver qué era lo que estaba pasando y solo inmiscuye en la sala, no iba a ser tan atrevido en entrar al dormitorio y al baño, no quería pasar el “oso” de que ella esté dentro y de cabida a miles de interpretaciones de índole abusivo por parte de Yelena, da una vuelta de 360º viendo para todos los lados y ángulos al parecer el interés ya no era encontrarla sino cualquier cosa, esta cosa fue la computadora que estaba encendida con el monitor apagado, aparentemente ya tenía rato así, Stéfano presiona una tecla y el monitor se prende mostrando algunas ventanas de MSN abiertas con zumbidos y mensajes, justamente el que estaba visible era la ventana de la conversación que la había empezado Mario, esto a Stéfano lo llena de curiosidad y empieza a rodar toda la secuencia de mensajes de abajo para arriba observando si este individuo tenía que ver algo con Yelena, seguía espiando hasta cuando a lo lejos escucha el sonido de unos tacos, los hombres tienen un sentido instintivo para lograr captar con eficacia la melodía del caminar de una mujer esto lo desarrollan con la misma madre cuando trabajan o cuando se van por cualquier motivo de la casa por solo segundos, llega el momento en que tiene que regresar y el solo escuchar el sonido de sus pasos al hijo se le puntillea la piel y corre a verla, Stéfano a su edad tenía el oído fino a pesar de que ya antes había escuchado los tacos de Yelena, sabía que esos pasos eran de ella entonces inmediatamente solo alcanzó a fingir que él no había tocado nada mientras estuvo metido en el departamento, la espiada entra y se sorprende al verlo a Stéfano sentado en el mueble con su mirada meditabunda esto hace quebrantar a la señorita que se acerca a decirle palabras de motivación, este acepta los suaves consejos y al mismo tiempo se acercaba sin que Yelena perciba tal aproximación hasta el punto que sí se daba cuenta, en ese momento la disimulación era competente. Salieron juntos, en pareja, no agarrados de la mano pero si conversaban muy amenos gracias a la iniciativa de Yelena por sacarlo de ese trago fuerte a Stéfano, bajaron a la recepción en donde habían organizado una velada estupenda con buen vino y selecta música, ellos al entrar parecían cualquier pareja de amigos pero Yelena se sentía desubicada ya que lo que estaba haciendo comenzó tan solo por compasión, Stéfano fue a ver una copa de vino para su acompañante y ella lo acepta con su sonrisa al mismo tiempo que estiraba su brazo para alcanzar la copa y desvía su mirada a cualquier situación trivial de la fiesta, Yelena ¿quieres bailar?, Está bien, déjame poner la copa en la mesa, en cuanto se daba esta corta ceremonia entre los dos, a Stéfano lo invadía la situación misma del momento este que era el que iba a bailar con Yelena, inmediatamente irrumpe la cintura del lado derecho, la mano del izquierdo y empiezan a moverse al ritmo de la melodía sensual que en ese momento estaba entonando la orquesta, evidentemente ya Stéfano había avanzado demasiado, comparando con la consideración que la señorita Córdova le correspondía antes, y de esta manera pasos iban y venían miradas se impactaban en sus iris, paraban momentos de bailar se iban a conversar regresaban al baile todo el tiempo tomaron vino y se emborracharon, llegó el momento en el que Stéfano empezó a rendirle tributo al grado del alcohol del vino y la distorsión era su amante en ese momento Yelena lo veía y no lo veía, quería estar con él pero al mismo tiempo no, Stéfano ya vámonos, acompáñame hasta mi departamento y de ahí te vas al tuyo, Claro Yelenita yo te llevo a donde quieras, “Yelenita” que no estaba tan sobria se reía del comportamiento de Stéfano, subían los dos los escalones como si cada uno fuera un reto escalarlo, seguían ascendiendo hasta llegar la habitación de Yelena que presentía que había gran probabilidad de que Stéfano le propusiera entrar con ella, Yelena me gustó pasar contigo este momento me has aliviado este dolor el cual estaba pasando por la tarde. No sabes cuanto te lo agradezco, Yelena se sorprendió de tal actitud, con mucha vergüenza entró a su cuarto y se despidió.

Stéfano jugó las cartas de una manera inteligente, la puso a Yelena en jaque, pero ella no caviló mucho en esto y fue al computador a ver quien estaba conectado, se acuesta sobre la cama con el vientre abajo, alzando su tronco con la ayuda de los codos que sirven como pilares y a la vez le dan el ángulo perfecto a los brazos para que las manos con sus dedos puedan teclear en la computadora pero antes de todo esto, mueve con el índice derecho el cursor del Mouse para proceder en toda la logística informática para así abrir la sesión del Messenger y ver quien está conectado, entre tantos el primer contacto en enviar un zumbido es la mejor amiga de ella quien le reclama tildándola de ingrata, Martha: Oyeeee dond estas te he llamado y no cntestas, Yelena: Mi vida, ja ja disculpa esq estba en una reunión de trabajo y dejé el cel en el hotel, estoy en Galapagos”, Martha, Yelena: aahhh martha ya disculpame jeje, me voy tengo que levantarme temprano porq mañana sale a las 7 30 el avión para Guayaquil, cuidate un beso chau, Martha: Cuidate yelena acá me cuentas todo me llamas cuando llegues para ir a verte, Yelena: ok bye,

Yelena sale como desconectada cualquier mensaje que le envíes le llegarán cuando inicie sesión. Enviar un mensaje de correo electrónico a este contacto en su lugar.

Yelena se levanta por el estruendoso sonido electrónico del teléfono, saca su mano de la sábana y rápidamente alcanza a tomar el auricular, ¡Alooo!; Señorita Córdova le informamos que está siendo esperada en planta baja para tomar el bus al aeropuerto…, no dijo nada solo colgó el teléfono y algo similar a un pasaje pasado de este cuento, empezó a vestirse con una rapidez histriónica hasta lograr la meta de solo retrasarse cinco minutos, con tanto lío adjunto a esto, finalmente parten para Guayaquil en un viaje rápido que no tuvo contratiempos por la demora de la única mujer que iba en el grupo de tres, en el cielo por encima del Pacífico Stéfano iba en el mismo puesto con Yelena, iban conversando y riendo con los chistes y cuentos de él, pero ya llega un momento en el que ella quería su privacidad para meditar, o simplemente pensar en algo banal que la desconecte de la tensión del viaje, y se lo daba a notar a Stéfano que entre darse cuenta de lo obvio e ignorar el mismo defendía su actitud de conquistador, la misma falta de argumento o el haber agotado la gasolina al motor hizo que se quedase callado, y tal agotamiento no estimuló en lo mínimo la atención sincera de Yelena que en el último de los casos se quedó dormida.

Entre viaje, abordada y trámites todos en una hora estaban ya listos para ir cada quien a sus casas, esto lo iba a hacer Jacinto que estaba fiel esperando, dejan a Stéfano y al Padre que son recibidos con la calurosa bienvenida de “la Señora”, Jacinto emprende camino para dejar a Yelena y este la veía del espejo delantero, podía notar una expresión elocuente de ocio, de coraje, de irritabilidad como para poder pensar que mejor es no preguntarle nada al respecto no vaya a ser que él salga mal parado en tal intención, Jacinto la deja y sigue por la perspectiva impactando el punto de fuga y perderse de la vista de Pancho que estaba ahí, él había escuchado el motor de la furgo y el sonido los tacos por el compás de su caminar, qué agitado debió estar el cuerpo de él en ese momento, Yelena marca el numero del celular de Marta -su amiga- a la vez que se sacaba la pegajosa ropa pero este timbraba una, dos, tres, múltiples veces y no contestaba hasta que sale la estúpida mujer del contestador la misma que escucharemos toda la vida y no envejecerá ni morirá, será el ente inmortal como todos los entes que se inmortalizan gracias al facilismo del Ser por vivir, por recibir la carne masticada y babeada hecha bolo alimenticio para finalmente con cara similar a estar en el botadero de basura deglutirla con la mayor conformidad posible. Se acuesta a su cama con el ánimo de descansar, al parecer esto de descansar es una utopía para Yelena porque en el instante recibe una llamada, ¡Hola!; Hola cómo estas soy Mario, te llamo para saber si quieres salir hoy; Sorry amigo lo que pasa es que recién llegué de Galápagos y estoy molida; A ok, no te preocupes… y mañana te puedo ir a ver para ir al cine; Déjame pensarlo llámame mañana, Está bien, cuídate chao; Ok bye

Ella hace el itinerario de su día ya en la noche antes de dormir deja listo su uniforme para no tener contratiempos por la mañana, pone el despertador y se duerme.

En el trabajo al llegar en el momento de marcar tarjeta, lo ve de frente a Stéfano, sería la ultima vez que él iba a ver frente a frente el par de iris de de ella, se dirigió rápidamente a su cubículo y se encerró en su propio Ser sin tomar en cuenta a nadie que se le pusiera cerca, pasó algo de tres minutos hasta que ella esté sola, y empezó a trabajar como todos los días. Media hora antes de terminar la jornada llama Mario preguntándole sobre la propuesta que le hiciese ayer, Yelena le respondió que sí, que la vaya a ver a la salida del trabajo, a los cinco minutos de esta llamada recibe otra llamada era Martha diciéndole que a las 5:30 iba a ir a su casa, Yelena tenía dos propuestas la de Mario y la de Martha y obviamente iba a pesar mas la de la mejor amiga, entonces se propone a llamar a Mario para decirle que no podía, pero al alzar su cara ve a un chico parecido a un espantapájaros al estilo grunge, esto hizo alarmar a Yelena sin pensar si este podía ser Mario o no, de hecho ella intuyó y sí era él, que se acerca, Hola, eres Yelena; Sí, Soy Mario, hola; Hola como estas, Bien y tu, aquí preocupada q una amiga me está esperando en la casa;¿ Ah, tienes que ir?, Sí…; Bueno no importa otro día será, Disculpa amiga de ley que en otra ocasión salimos, ok bye.

Mario con cara de decepción se va escupiendo el suelo, Yelena se apura al expreso que ya estaba por arrancar, Jacinto le pitaba con una melodía increpadora, Yelena corre y sube.

Empieza a arreglar cualquier desorden en su sala y dormitorio, prevé que los baños estén limpios una vez todo concluido, mira su reloj que eran las 5½ de la tarde y que ya iba a llegar Martha, no la iba a recibir sin nada, ella sale a la calle con la ropa que tenía de estar en casa, una falda rosada y una blusa blanca con el cabello tirado a cualquier lado, iba a la tienda a comprar snacks y una cola, cuando regresa a la casa algo no parecía estar bien, ella miro a todos lados como que su intuición algo le decía, pero no le dio importancia y entró. Ella no iba a salir más hasta el siguiente día por la mañana para trabajar…

jueves, 3 de septiembre de 2009

Bar


La luna escala las nubes

al mismo tiempo que cae el alba.

Los cuerpos se excitan y salen de sus casas

para deambular en el pavimento oscuro por la penumbra

En peculiares sectores las casas encienden colores

sin necesidad que sea navidad

jadeando cerca de las casas luminosas

las feromonas incitan y se dejan percibir

por el mínimo olfato fino de los seres noctámbulos

Los seres humanos entran

iluminándose sus caras en el ocaso interno;

mientras las mujeres pintan sus piernas y pechos

los hombres las someten con sus miradas,

en aquel momento: la fusión de ambas tentaciones,

Paralelamente se acercan el hombre y la mujer

se convergen en sus perversiones

pero no lo hacen, el hombre no lo ve prudente

y la mujer no quiere darse fama de zorra,

él da la iniciativa solo con el hecho de mirarla,

ella parece no mirarlo, solo lo hace a cualquier lado

cuando la hembra gira su rostro, ¡lo ve!

él cual fuere una olla de testosterona hirviendo.

Le insinúa un trago, sin dudarlo lo acepta

en medio de la marea de gente ellos están anclados

siendo el todo solo plantas y viento

cuando el beso entra a actuar en la escena

la mano improvisa una tocada de tetas

el termómetro invisible bajo la lengua de ella sube su temperatura

La oscuridad es casi tangible, y ellos se sienten solos

Esa música bohemia parece escucharse desde muy lejos

no solo una mano está en la teta,

la otra entra por un espacio entre las piernas y la falda

a la vez el rostro masculino se imanta al hierro femenino

para llegar a chupar el labio inferior sabor a cereza cosmética

Labios ajenos chupándose mutuamente,

singular mano copada de convexa forma,

inesperada insatisfacción femenina

como serpiente “mansa” acariciada dudosamente

pero esta no muerde al cuerpo si no al ego