miércoles, 18 de noviembre de 2009

Descuido ¡la noche es la noche!


Existe en la morfología de la vida variados tipos de proceder que esculpen el cuerpo de la existencia terrenal, a unos los ayuda a otros no, pueden ser estos procederes en cualquier etapa de la vida, su reacción puede tardar o aparecer repentinamente, de algún modo Mario logra fluir en su vida sin que estos preceptos lo molesten en su vida normal; se dice normal a la relación padres e hijos, primos, tíos, amigos y cualquier otro aspecto en el cual hay interacción de un Ser con otro en la faz de este planeta. Mario pertenece a una familia normalmente compuesta, sin problemas de divorcios, ni de miembros del hogar con problemas de adicción, o identidad sexual, o anoréxicos, o enfermos mentales, nada de eso existía para dañar la perspectiva de él en la vida. La ausencia de estos aspectos provocaba que Mario lleve una vida monótona, pues sin problemas y solo diversión, la vida no estaba en deuda con él, al contrario. Él intrínsecamente sabía que algo no andaba bien, al mismo tiempo que escondía su pesar engañando astutamente a la vida, sin embargo el tiempo no acepta perdón, ni tergiversa las fechas de caducidad y esto lo sabía, lo venía sintiendo hace mucho tiempo desde que empezara su pubertad pero hizo caso omiso a la alerta, es que con la fisiología del cuerpo no se puede jugar, no se puede desalinear la psicología con los procesos biológicos, en buen romance “ser niño y adulto a la vez” o viceversa no es buen negocio para actuar en la vida, si no pregúntenle a Mario. Al llegar del colegio a la casa después de almorzar, era el momento de sacar el CD que un compañero clandestinamente le había prestado, asegurándose de que la mamá o el hermano no esté cerca de la puerta que estaba dañada y solo se la podía asegurar remordiéndole un trapo, ya todo bajo control pone a reproducir dicho CD, la primera imagen en la pantalla del televisor de veintiún pulgadas era negra con letras rojas diciendo FBI, luego un cúmulo de códigos de placer que perfectamente codificaba Mario en su primera experiencia sexual con la mano instruyendo a su cuerpo a sentir placer. En la relajación que compete un buen pajazo mira al techo y suspira en señal de victoria, ¡Guau! después de todo ha sido mejor de lo que los chicos contaban… Mario se había presentado a sí mismo con una de las aristas del placer, pero no solo quería esto, ya nacía en él la inquietud por sentir un conducto húmedo y caliente alrededor de su cuerpo, pero hasta que eso sucediera iba a pasar mucho tiempo de aprendizaje solitario, ya sea en la televisión con las modelos de los programas concursos, con la semipornografía de Cable, o con algún video que alguien le auspiciara -ese era el tiempo del VCD- esas películas de muy mala resolución que de momentos envés de manos y pies se veían cuadritos; con todo esto Mario supo sustentar su presión testicular, esto acompañado de algunos buenos sueños húmedos que lo hacían levantar no tan cómodo. Al comienzo todo empezó como parte del itinerario de la adolescencia, cosas normales que se escuchan en las aulas colegiales, hasta de boca de los profesores que con mucha erudición recomiendan usar “papayas con un hueco”, “pedazos de carne de res”, “gallinas”, “chivos tiernos” hasta llegar a reproducir una película porno en el laboratorio de Ingles, en esta ultima acción era todo raro o normal, en sí se tornaba la situación ambigua por la relatividad que existe dentro de las personalidades de cada individuo de los que se someten en un centro de estudio, unos tímidos, otros sabidos, “ellos” los promiscuos, “aquellos” los Nerds, “esos” los que parecen que no existen, los parapoco. Mario se situaba en el gremio de los versátiles, de esta manera alternaba vivencias con todos, por eso que tenía una popularidad en perfil bajo, tampoco que era histriónico en cada movimiento aplicado a su comportamiento.


Es la época de las fiestas cada fin de semana, del pegote de gel, de los jeans a la moda, de la hebilla del cinturón alineado con los botones de la camisa… es el momento que la testosterona fluye a su máximo esplendor, y se empiezan a ver la hendidura glútea de los pantalones pegados a la piel ayudados por la forma que ofrece el hilo dental (buena figura para grabarla en el espacio que brinda el cerebro para esta clases de utilidades del automanoseo). Él estaba saturado de no consumir lo que veía, sus niveles de paja subían considerablemente sin importarle nada, y la pornografía se mudó al Internet, fue descomunal la descarga, en la época que el Internet era por vía telefónica, se bajaba un video de quince minutos en una semana; pedofilia, zoofilia, sadismo, masoquismo, necrofilias, interraciales, caseras, vírgenes, travestis, hermafroditas… etc.

Algunos años después (no muchos)

Mario había pasado una que otra relación sentimental, cada una tuvo una calificación regular, pero con el transcurso del tiempo había ganado mucha experiencia y madurez, ya a sus veinticuatro años con buena estabilidad laboral y social se sentía feliz así, pues de esta manera su intención era estar solo (Sin novia) para disfrutar los buenos momentos con sus amigos… entre las amigas -casi todas eran de su agrado- pero había una en especial, “Cristina”, el gusto que nació por ella fue por los momentos que compartieron juntos, en fiestas, en conciertos de Rock n’ roll, en la casa, en cualquier lado que compartían, fue la causa que alimentara el sentimiento que tenía hacia ella, hasta que llegaron a vacilar. Mario fue estrepitoso en este sentimiento, la amaba tanto que no sabía ni como demostrárselo por miedo de que ella se asuste, el parcializado silencio fue la estrategia que Mario aplicara hasta esperar que Cristina se enamore de igual forma, pero ella se demoraba, tanto que él desesperaba, sudaba, lloraba… Al parecer la propuesta de seriedad sentimental que le plantaran a ella no era buena, ni siquiera quería intentarlo, porque estaba viviendo una situación de descubrir, de “meter el dedo en el pastel” en cada fiesta, de comer barras de leche o de chocolate de distintas marcas, importadas o nacionales, esto hacía que Mario viva la paranoia y resignación de los celos, de aguantar recibir noticias de su amada, que está con uno y después con otro; Cristina le remordía todo esto, ella tenía en la conciencia lo que estaba sucediendo con Mario y se sentía mal, todo era un laberinto donde no había salida, y la única parte que parecía una escapatoria a la tranquilidad era estar con él, así que cortó toda relación vaga, y le dice sí a Mario. Esto marca el antes y el después en la vida del chico sufrido de la historia, es el sonriente clímax que le hierve en el pecho, lo que hace que Cristina se sienta la mujer mejor tratada del mundo, lo cual le gustaba, pero no era lo que ella quería, las mujeres no prefieren un esclavo fantástico sino algún otro tipo de hombre que no sea tan utópico. A pesar de esta astilla, Cristina seguía en esta improvisada relación que con el pasar de las semanas iba mejorando; es en una fiesta que se emborrachan, disfrutaron y bailaron toda la noche, parecía una Luna de Miel tal momento que tuvo su fin con la propuesta de Mario en ir a su casa, ella acepta y estuvieron juntos en la misma cama, se besaron hasta saciarse, Cristina ponía las manos de él en sus glúteos, ¡¡nalguéame!! ¡Dame duro!, Mario hizo caso a la nalgada solicitada, pero esta más fue por cumplir un requerimiento sexual que por el placer que demanda pegarle una rica nalgada a una mujer en plena concupiscencia, seguían en el acto y en el momento del coito el chico entra triunfalmente, Cristina se siente plena, pero al pasar de tres minutos él experimenta lo mismo cuando un televisor prendido sufre un apagón, todo de golpe, instantáneo, off. Cristina pensó que eran los tragos los que causaron esto, lo abrazó, le dio un beso en la frente y se durmió en el regazo de él.


Al siguiente día lo intentaron y pasó lo mismo, tres minutos “out”, Mario miraba el techo y exhalaba fuerte rompiendo la tranquilidad del oxígeno con su CO2 ardiente de mucha impotencia. Era un problema para el pobre que estaba tan ilusionado con ella y la estabilidad del enamoramiento que él profiere estaba cayendo en el miedo interno de que en cualquier momento eso iba a ser causal de infidelidades de parte de Cristina, sabiendo el pasado de ella y sumando el presente problema para Mario era una latente amenaza no poder cumplir, así que empezó a visitar al Sexólogo, al Urólogo y por último al Psicólogo, sin que estos puedan ayudarlo; en parte el psicoanalista aportó para que Mario descubra el por qué de su problema… Ciertos pensamientos fueron inclinándose a un posible problema de gustarle los hombres, cada vez que veía a un hombre guapo no lo podía ver por mucho tiempo porque sentía que le estaba atrayendo. Los principios impartidos en su hogar, el machismo de su padre, un posible rechazo social y de Cristina bloquearon ese instinto confuso en él, que tuvo su génesis en la presente imposibilidad, la que lo tenía al margen de una crisis paranoica. A pesar de todo Cristina no se sentía en alerta por aquello, aunque sí se moría de ganas por sentir un placentero orgasmo, vale acotar que en esta sociedad el hombre es el más urgido de sexo, la mujer más quiere otras cosas que en la imaginación del hombre no existen. Entre todos los amigos en común que tienen Cristina y Mario, están Bárbara, Mariuxi, Andrés, Fabián, Ximena, Jorge y otros que conforman un circulo de amistad; en una celebración del lanzamiento de una revista que Mario hacía con Ximena, fue donde él en el apogeo del baile decide irse, y Cristina queda sola, desamparada en medio de la selva nocturna, donde nadie considera nada, en esta ciudad que el instinto puede más que lo que sea, donde cualquiera mata a la madre por placer, no digamos una sincera amistad, ¡la noche es la noche!.


Ximena que nunca se le conoció un novio y tiene un centenar de amigas, se apega lo que restaba de la noche a Cristina, bailan juntas y se emborrachan, amiga me caes bien, te quiero, Yo también te quiero (Besos en el rictus) Ximena acariciaba el rostro de Cristina, iban y venían, salían y entraban, tiritaban contentas en la euforia festiva. Era ya las cuatro de la madrugada, cada quién se tenía que ir a la casa, Ximena la invita a Cristina a su casa, donde ella estaban celebrando el cumpleaños de su mamá, algo que un poco incomodaba a Cristina, por ir donde personas que no conoce, pero como se trataba de ella también ser mujer no era lo mismo que fuese hombre que para percepción de Cristina ahí sí iba a ser imprudente, entonces fue… en el taxi iban abrazándose, tales abrazos se confundieron con respiraciones a nivel de la oreja y la borrachera hacía que bajen al cuello, es cuando la presa está vulnerable lista para acecharla, esto supo razonar Ximena que no dio reacción a Cristina en el momento que se abalanzó a besarla en los labios, al principio estaban rígidas, más la principiante que la otra que ya lo había experimentado, pero todo tiene que tener su estabilidad la cual fue propiciada por Cristina que se fue acoplando al gusto de los labios de su salvadora noctámbula. Al siguiente día… Cristinita, ¡hola! mírame a los ojos, Ja ja no me digas nada me hiciste hacer huevadas, Y qué… ¿no te gustó?, ¡Sí! estuvo rico (más besos en el rictus). A Cristina le toca irse a casa, cuando llega carga su celular que estaba muerto sin batería y tenía decenas de mensajes de voz, todos de Mario diciéndole Mi amor ¡Contesta, por favor!, ¡contesta! ¡contesta!, te amo, por qué no contestas, no seas malita, te quiero mucho, contesta, te fui a buscar a la casa y no llegabas, estoy preocupado que no apareces, contesta… Rápidamente contesta Cristina alegando nada más que la verdad, que se había ido a dormir a la casa de Ximena, como en teoría no tiene nada de malo, Mario se tranquilizó sin refutar nada ni pasarse de tono en reclamos ya sin sentido. Seguían juntos, Mario empezó a tranquilizarse, a sentir más gusto físico por Cristina, a amarla más, inclusive llegó a tener un desempeño óptimo con su amada, y con esto él pensó que todo iba a ir bien, pero cuando Mario entraba en ella, Cristina solo pensaba en Ximena para llegar al orgasmo y cada llamada que Ximena le hiciera era el detonador de una linda sonrisa en la novia de Mario, hasta que un día…

Mario, ya no quiero estar contigo

3 comentarios:

Merypipis dijo...

Gracias por el comentario que recibí hace algún tiempo :)

la verdad que ya casi ni me acuerdo de lo que es escribir...pero tengo un nuevo propósito por eso de que se acerca el año nuevo...


Por lo que veo a ti no te cuesta nada....

La historia de Mario no ha estado mal... veremos que pasa con Cristina y Ximena...


un beso desde el otro lado del atlántico! muak!

Garambullita dijo...

Qué hizo Mario después??

No quiero imaginármelo. Con esos pensamientos seguro que surgió un periodo de depresión al pensar que lo dejaron por no poder cumplir.

Um. Y la Cristina, no debió meterse con él nomás porque sí.

Jaja. Ya me enojé. Jaja. xD

Saludines.

Lalé dijo...

de hecho él dejó de ser amigo de Ximena y sigui su vida dándole solo amistad a Christina...
y en realidad cristina nunca le gusto Mario, salmente fue como accidente de la vida de esos q saben bien y te confunden...
Gracias por la lectura, si tienes más inquietudes aquí estoy
besos