jueves, 20 de febrero de 2014

A la nena del balcón


pintura de Adela Abós


Disfrutaba su rostro
hasta que en un instante
de vivencia lacerante
muy parecida al éxodo
ella... dejó de proyectarse.

En el lago
de mi nueva tierra
vi que en el reflejo de mi rostro
se moría el movimiento.

Mis recuerdos habían muerto
ahora que el vello forma
un bosque lúgubre
sobre mi tez.

He celebrado cada aniversario
de su ausencia,
bebiendo el licor destilado
de lo único que tengo
su imagen pueril
atrapada en mi memoria.

Un hada, parecida
a un murciélago,
volaba en mis fantasías,
me ofreció un deseo
y le pedí que me diera
el recuerdo de los días
donde por ella
se intensificó mi asedio
y me lo concedió:

Actuar como dandi
pararme como matón
mirar al vacío
escupir al suelo
sonreír sin razón
salvar a todos en las escondidas.
Yo asediando
y ella en el balcón,
espectadora.

Le pedí otro deseo
y el Hada me lo volvió a conceder,
le pedí volver a verla
y súbito llegó.
Pero la pequeña brisa
que iba muriendo mientras
chocaba de pared a pared
todo lo desvaneció.

Mis ojos temblaron,
aquel balcón fue
el único espacio
entre los dos.

No hay comentarios: