miércoles, 9 de abril de 2014

Motel




En el cuadrilátero
de un motel
cremamos nuestras prendas
que vestían nuestra piel
aún intacta
como un bosque virgen
sin las huellas
de nuestras caricias
que subían el volumen
a nuestros gemidos

y cuando eso sucedía
todos los amantes
de los otros apartamentos
se tocaban la intimidad
auscultando en las paredes
el estruendo de tus gemidos
que se escapaban
de entre mis dedos.

Nos mezclamos
como dos chocolates
abrazados en el calor
y yo veía nuestro sexo
repetido en los cristales y creía
que todo era
una orgía de álter ego.

Tu cuerpo se desgarró en partes
y formó un harem
de pequeños cuerpos
que trepaban
por mi falo embadurnado
de placer.

Morimos
en un orgasmo sin sustancia
antes del amanecer
y fue lo último…
ahí murió tu ser
impreso en el líquido:
el lenguaje de mi mirada.






foto de http://javiermolinero.blogspot.com/


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