miércoles, 14 de diciembre de 2016

Hija





Necesito abrazarte y lo hago cada noche en mis sueños
despierto y quedo exánime sobre la almohada
¿Dónde se ha ido tu ser pequeñito?
¿Dónde se ha ido la manzanilla de tu cabello?
¿Dónde se han ido tus desafinados besitos?

Sé que mis labios están en tu ausencia
labios que el recuerdo construye
y tiempo desvanece
distancia inconmensurable brillante
como un puñal inmaculado
que me inquieta los días.

Dónde está tu cuerpo yuxtapuesto al mío
ya no soy tu catre
siguen mis manos extendidas y abiertas
sacrificadas en esa abertura indefinida.
Te quiero arrancar de mis ojos
donde está aún el reflejo de tu partida
te quiero sacar de mis oídos para sostener tu voz
como el sonsonete que decía:

No papi, papi, no, papi no te vayas
No papi, papi no, papi no te vayas
No papi, papi no, papi no te vayas,
y no dejarte ir como lo hace la perra histérica
a la que se le roban la camada.
Soy esa perra histérica a la que le regalaron sus hijos
que en sus mamas aún hay leche caliente.
Esa perra soy. Ladro al vacío.

Te veo en todos esos niños que pasan por el camino
y dejo de caminar
porque en esos niños estás tan lejos y tan cerca,
tensiones contrarias que zigzaguean la forma de mi cerebro.
¿Dónde está el espectáculo de verte tomar la teta?
Tengo en mis brazos el fardo del tiempo
y sobre el tiempo tu ausencia meciéndose.

martes, 27 de septiembre de 2016

Consciencia

Foto: Eduardo Jaime

Cuántos cientos de litros de alcohol

hubo en mi sangre
y antes de llegar a mi sangre
qué tejidos consumiría
con su naturaleza ardiente
cuánto humo de diferentes procedencias
enceguecieron mis pulmones.

Sin embargo fueron más risas

que desdenes los proyectados por mi rostro
sobre la cúspide del exceso que
en resacas y sobredosis
nos daba cátedra de la realidad.

Esa realidad está documentada

en el dolor de la médula
que nos joroba,
y en el dolor del pecho
que nos comprime.

El doctor auscultaba mis pulmones

y diagnosticó que todo estaba bien
hice el gesto de no haber entendido,
Sin más me fui.

No me lo creí, para nada

en ese momento surge
mi increíble habilidad de compendiar
la sublimidad de la decadencia
en un segundo de pensamiento.

Me apena los días pasados

y le rindo homenaje a cada neurona
abatida por la repetición retórica
de mis paranoias.

El pensamiento se torna

más malévolo que la misma droga,
agobia a la negritud de mi cerebro
que fusiona el free jazz y la marimba,
es el instante cuando alguien
chasquea sus dedos en mis ojos
para regresarme al presente.

Por inercia casi sin decidirlo

me dirijo a tomarme una cerveza
invito a todos los amigos
alcohólicos y drogadictos, para que se sienta
el acto social de haberme reunido.

La mañana siguiente

ni las palabras del doctor son alicientes
y escuchar Chet Baker 
es hacer cinematográficas las circunstancias
a las cuales mi dolor le está dando lucidez
ahí todos los sentidos adquieren más sensibilidad.

Cuando las apariencias caducan se hacen ridículas

el cuerpo se confiesa destrozado 
por dentro y por fuera,
el autoconcepto nos mordisquea la cabeza.

Husmeo la privacidad del mundo

para enterarme de su infidelidad
y me retuerzo cuando me entero que sí lo era
que me era infiel antes que yo naciera
y esos celos retroactivos me confunden
me siento el único amante traicionado
de todo el planeta.

¿Saben qué?
Como mi padre igual todos moriremos,
morirá el luterano y morirá el poeta,
hoy o mañana la vida se nos irá
los huesos siempre cantan el éxodo de la tragedia.

Otras vidas seguirán naciendo
como han nacido frente a tu lenta muerte
el fin de tu tragedia servirá para tensar
un poco la tasa de natalidad de tu nación.

Respira amando ese aire
como amas a tus padres y a tus hijos
llora con orgullo ese llanto
no utilices lo patético para que te besen
ve a donde la soledad y aprende.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Metanoia

Foto: Eduardo Jaime


Qué diferente me he vuelto, las canciones autóctonas
no me provocan nada en la cintura
soy este ser hambriento de sonidos difíciles
que insinúa en sus movimientos la síncopa del Jazz.

Me tomo muy en serio ideales nacidos del rechazo, del hastío
de toda forma de agresión y de las drogas que rompieron
todo lo precario que me veo en estas fotos reveladas  
que provocan reminiscencias nocturnas. y me veo diferente.

Es que cómo no ser diferente, cómo no ser raro si
ya no hay luciérnagas en esta ciudad que cuiden mis aventuras con su luz
ya no hay el canto de los renacuajos
ni puedo resbalarme feliz sobre el musgo del invierno.

La pampa, el circo de bajo presupuesto y el olor ecuestre que desprendía
hasta la lluvia que percutía en el suelo, todo ello
se lo llevó la urbe en vómitos de cemento
sobre todos los lugares donde se saltaba.

Peor aún han sido las costillas de la muerte
que tienen encarcelada la ausencia de mi padre
tal ausencia que en el claustro del ataúd nunca más podré ver.
Y qué me dicen del tiempo que se ha llevado la salud
y la piel tersa de mi madre, irrefutable, frío con precisión.

El tiempo se lleva la mayoría de las cosas tarde o temprano,
y somos nosotros confundiéndonos entre ese tarde o temprano
ahí maquinando ideales, proyectos de vida, y demás cosas
que se irán en la simple experiencia de haberlas conseguido.

Reinventarse en el camino nos asegura ir como un niño
que lo descubre todo por vez primera,
ser un novato en la repetición.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Urgencias

foto: Eduardo Jaime



Hay una fila larga de urgencias,
con una sola decisión como acto terrorista
elimino en un segundo de explosión todo
y me quedo dentro del polvo que se levanta
con una sensación de tener ya todo solucionado.

Las urgencias son indestructibles
y la única salida que hay es resolverlas
pero cada vez llegan más, las trae el tiempo
más y más, no paran de llegar, la fila
se torna infinita, inconmensurable, aterradora.

Sin embargo esas explosiones, esa polvareda
quita temporalmente aquella sensación de ansiedad
al ver que los problemas que se dan normalmente en la vida
están cuesta arriba y aparentemente muy remotos de resolver
una nube de polvo entonces sirve.

¿Qué queda? Creo que nada
salvo que dejarse abstraer por el arte
quedarse absorto ante su postura conquistadora
ante su seducción que nos quita un pedazo de vida
para ahí encajar su quid, eso que nos droga.

El arte está en el color vacío del techo
cuando en mi estado onírico que me eleva
fantaseo mi ser en bellas formas.
Mi “valioso tiempo” es aniquilado 
vivir mejor en el pensamiento compensa. 

miércoles, 27 de julio de 2016

Después del estruendo


Después del estruendo que representa ir respirando
y caminando a la vez por la vida mientras uno existe,
paso con la distracción y el letargo
del que muere leyendo mientras cruza la avenida.
El halo de la pereza empuja a los pensamientos
fuera de la órbita del cerebro  y la ignorancia que padezco
es la misma que padece el conserje hacia el confort
ese que me infectaron las comunidades anglocéntricas,
estoy en este maniqueísmo entre las bondades de lo importado
o de lo que nunca se podrá exportar
y las malevolencias del exceso o las de la extrema carencia.

Igual a un profesor que nunca tiene ganas de calificar
así somos con nuestros pasos, así de irresponsables nos comportamos
dejando en piloto automático a lo autodestructivo.
Cuánto quisiera yo, como todo el mundo quisiera, supongo
limpiar algunas hectáreas de ruinas en el cerebro
prejuicios que ahora generan pensamientos hacia objetos inocentes
objetos que nos miran perplejos diciendo a la vez:
¿Y éste? Hasta qué hora me mira… ya me quiero ir.
El objeto siente que si se moviera provocaría nuestro enojo
como lo hacen esos perros dementes que limitan
el tránsito en las aceras.

La vida es un eterno velorio hasta que la muerte impide
que se te pierdan las cosas, los seres y hasta uno mismo,
pero pensar mucho sería una mala decisión
para estos tiempos neoliberales que desdeñan el suicidio.
¡Ay, Lizardo querido!
si feliz muerte conseguir esperas,
es justo que advertido,
pues naciste una vez, dos veces mueras.
Así las plantas, frutos y aves lo hacen:
dos veces mueren y una sola nacen

Nacer es empezar a morir, desde la célula
desde el pulmón intoxicado de oxigeno intoxicado
desde el fruto intoxicado de agua intoxicada y semillas
genéticamente creadas para nutrir la obesidad de los países
que nunca conoceré más que en escenarios cinematográficos
y en flashes informativos de algún genocidio. 

foto de Eduardo Jaime