lunes, 19 de septiembre de 2016

Metanoia

Foto: Eduardo Jaime


Qué diferente me he vuelto, las canciones autóctonas
no me provocan nada en la cintura
soy este ser hambriento de sonidos difíciles
que insinúa en sus movimientos la síncopa del Jazz.

Me tomo muy en serio ideales nacidos del rechazo, del hastío
de toda forma de agresión y de las drogas que rompieron
todo lo precario que me veo en estas fotos reveladas  
que provocan reminiscencias nocturnas. y me veo diferente.

Es que cómo no ser diferente, cómo no ser raro si
ya no hay luciérnagas en esta ciudad que cuiden mis aventuras con su luz
ya no hay el canto de los renacuajos
ni puedo resbalarme feliz sobre el musgo del invierno.

La pampa, el circo de bajo presupuesto y el olor ecuestre que desprendía
hasta la lluvia que percutía en el suelo, todo ello
se lo llevó la urbe en vómitos de cemento
sobre todos los lugares donde se saltaba.

Peor aún han sido las costillas de la muerte
que tienen encarcelada la ausencia de mi padre
tal ausencia que en el claustro del ataúd nunca más podré ver.
Y qué me dicen del tiempo que se ha llevado la salud
y la piel tersa de mi madre, irrefutable, frío con precisión.

El tiempo se lleva la mayoría de las cosas tarde o temprano,
y somos nosotros confundiéndonos entre ese tarde o temprano
ahí maquinando ideales, proyectos de vida, y demás cosas
que se irán en la simple experiencia de haberlas conseguido.

Reinventarse en el camino nos asegura ir como un niño
que lo descubre todo por vez primera,
ser un novato en la repetición.

1 comentario:

Ernesto Cevallos. dijo...

Buen material....me siento identificado.
Se buscan luciérnagas.