miércoles, 14 de diciembre de 2016

Hija





Necesito abrazarte y lo hago cada noche en mis sueños
despierto y quedo exánime sobre la almohada
¿Dónde se ha ido tu ser pequeñito?
¿Dónde se ha ido la manzanilla de tu cabello?
¿Dónde se han ido tus desafinados besitos?

Sé que mis labios están en tu ausencia
labios que el recuerdo construye
y tiempo desvanece
distancia inconmensurable brillante
como un puñal inmaculado
que me inquieta los días.

Dónde está tu cuerpo yuxtapuesto al mío
ya no soy tu catre
siguen mis manos extendidas y abiertas
sacrificadas en esa abertura indefinida.
Te quiero arrancar de mis ojos
donde está aún el reflejo de tu partida
te quiero sacar de mis oídos para sostener tu voz
como el sonsonete que decía:

No papi, papi, no, papi no te vayas
No papi, papi no, papi no te vayas
No papi, papi no, papi no te vayas,
y no dejarte ir como lo hace la perra histérica
a la que se le roban la camada.
Soy esa perra histérica a la que le regalaron sus hijos
que en sus mamas aún hay leche caliente.
Esa perra soy. Ladro al vacío.

Te veo en todos esos niños que pasan por el camino
y dejo de caminar
porque en esos niños estás tan lejos y tan cerca,
tensiones contrarias que zigzaguean la forma de mi cerebro.
¿Dónde está el espectáculo de verte tomar la teta?
Tengo en mis brazos el fardo del tiempo
y sobre el tiempo tu ausencia meciéndose.

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