viernes, 5 de mayo de 2017

Bomba de tiempo



A los poetas

Tengo el mismo miedo que tiene el pene desnudo dentro de una vagina promiscua, o viceversa. Ese mismo miedo se funda al respirar, desconfío del aire. No es de esperar menos, lo tóxico es el denominador común en el agua y en el aire. En qué otro lado del Planeta se supone que uno es “ser vivo”, fueron mentiras todos los panfletos publicitarios que se emitían cuando se habitaba en el vientre, qué les costaba decir la verdad, si se supiera que el ardor es normal en el fuego, entonces derretirse no habría sido sorpresa. Ya con cicatrices que deforman el alma, es obvio, la realidad es aprendida, a partir de ahì las pretensiones no serán ser mártir, ni ser masoquista, ni causar làstima.Hay que escribir, eso es suficiente. Escribir es felicidad, pero como nada es perfecto y todo tiene su paradoja, reírse también es la ironía de los que no respetan a un poeta, un poeta de economìa desnutrida y adicciones bien anquilosadas que da forma a lo abstracto y sublima en el lenguaje la sima donde todos los cobardes no quieren caer. Un poeta que se dispara en la frente todas las noches, no merece morir.

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